
La Hermandad de Jesús de la Lealtad Despojado de sus vestiduras ha dado a conocer el diseño del que será su nuevo estandarte corporativo, una insignia que, una vez ejecutada, representará oficialmente a la corporación en todos los actos institucionales y cultuales en los que participe.
El diseño es obra del artista cordobés Mario Ramos y ha sido concebido para su realización con bordados de plata sobre tisú de plata en tono crema, manteniendo una estética clásica y elegante, en la que el escudo de la Hermandad adquiere un especial protagonismo al ocupar el centro de la pieza.
El escudo aparece rodeado por una composición de hojarasca inspirada en los diseños de doña Herminia Álvarez Udell, bordados por el taller de Olmo para distintas cofradías de Sevilla. Los motivos vegetales y florales se concentran enmarcando el escudo y el pico superior del estandarte, dejando la zona central sin bordados con el objetivo de aportar limpieza visual y equilibrio al conjunto.
La faldilla del estandarte mantiene la misma línea ornamental, con motivos vegetales y florales, y aparece rematada en su parte inferior por tres grandes conchas, símbolo vinculado a la pureza de la Virgen María. Este significado se refuerza con el predominio del color blanco, identificado además con las dos titulares marianas de la Hermandad.
Uno de los elementos más destacados del conjunto será el remate superior, ideado para ser ejecutado en orfebrería en plata. Este remate nace de un tubo cincelado, dividido por formas romboides y presidido en su centro por una flor de ocho puntas.
Sobre esta base se alzan motivos vegetales y roleos que sirven de peana a dos ángeles pasionistas. Ambos sostienen la lanza de Longinos y la caña con la esponja empapada en vinagre, situadas a la siniestra y a la diestra respectivamente. La disposición de estos símbolos forma una “V”, en alusión a la victoria de Jesucristo sobre la muerte.
Los ángeles dirigen su mirada hacia el elemento principal del remate: una cruz calada, de líneas rectas en su borde y sinuosos roleos al aire en su interior, pensada para dejar pasar la luz. Los brazos de la cruz se rematan con flores, mientras que en la zona central aparece un resplandor como símbolo del triunfo de la Santa Cruz de Cristo y de la redención de los pecados.
Con este diseño, la Hermandad avanza en la creación de una insignia corporativa de marcado carácter simbólico, mariano y pasionista, llamada a convertirse en una de sus piezas representativas en los actos oficiales.

